martes, julio 07, 2009

REVIEW: TRANSFORMERS: LA VENGANZA DE LOS CAÍDOS





Como siempre en este humilde blog, las reviews no salen todo lo rápido que uno querría. Pero no os preocupéis porque ya está aquí el comentario de una de las películas más grandes y esperadas de este verano.


Michael Bay pone toda la carne en el asador en esta mastodóntica secuela, la cuestión es si el resultado está a la altura de sus enormes protagonistas o en realidad se trata de un gigantesco montón de chatarra…



Tengo que reconocer que llevo un tiempo emocionado esperando la película, ya que hace un par de añitos me deshice en elogios de la primera parte. Los Transformers nunca fueron una parte demasiado importante de mi vida, aunque he de reconocer que los juguetes me gustaban cuando era niño, al contrario que la serie de animación.


La película, por otro lado, es uno de los DiViDís que más visiono, sin significar eso que sea mi película favorita. ¿Qué es lo que tienen estos robots alienígenas que llaman tanto la atención? Bueno, en mi caso nada más por tratarse propiamente de “robots alienígenas” ya ganan muchos puntos, eso desde luego. También ayuda que no haya habido engendros mecánicos tan bien representados últimamente en la gran pantalla, así como el instinto para plasmar la acción de Michael Bay o que sus protagonistas sean atractivos en uno u otro sentido. Sí, la unión de todo esto es entretenimiento convertido en espectáculo puro.


Por eso, me vais a perdonar, no pienso hablar apenas de la historia, al contrario que he hecho en algunas reviews últimamente. ¿Por qué? Pues porque al igual que en la primera parte, la historia es casi anecdótica, aunque los temas que pueda esconder sean algo más profundos. Y sobre todo no voy a contar nada porque esta película gana cuando uno se deja llevar por las sensaciones que ésta produce.


Explosiones, persecuciones, peleas, más explosiones… Está claro cuál es el paradigma de Bay, y aunque hay mucha gente que hace humor de ello, a mi me parece perfecto que el director sea consciente de su propia habilidad y que la explote (je, iba sin intención), al igual que ser sincero y honrado con su propia profesión. Mejor que otro tipo de cineastas que intentan vender las “películas más grandes de la historia” para crear la anticipación justa para darle un gran mordisco a la taquilla y luego salir huyendo como si nunca hubieran hecho tal “despropósito”. Bay ha inventado (o quizás sería más correcto “refinado”) el equivalente cinematográfico a los shows de camiones-monstruo, a los que la gente va a vitorear la destrucción más espectacular a la vez que falsa, y el cineasta no se siente avergonzado por ello.


Si uno es capaz de entrar a la sala del cine sabiendo esto, es imposible que salga decepcionado. Por lo menos en el sentido del espectáculo. En cambio, si se va cargadito de prejuicios, discriminación y un pensamiento pedante, es seguro que podrá ver la mayor cantidad de mierda vertida sobre una pantalla si ese es su deseo. ¿Por qué cuando van a salir películas de gran calibre y expectación, siempre hay quien prefiere que éstas y sus responsables salgan escaldados? Yo no podría responder del todo a esta pregunta, pero seguramente es una sensación de envidia y de incomprensión lo que más mueve a este tipo de personas, capaces de lapidar el producto que haga falta incluso antes de haberlo visto, probado o vivido.


A esto le acompañan noticias del pelo de “Transformers 2 es una apología del racismo” o “La película de Bay propone un sexismo alarmante”, pero es absurdo dejarse afectar por ello. La gente sólo ve lo que quiere ver, y lo cierto es que aunque la película está cargada de personajes arquetipados, ninguno está ideado para ser dañino.





El humor es una constante en el film casi más importante que las artificiosas escenas de acción, y seguramente éste sea una de las razones capaces de dividir a la audiencia. Existen desde chistes con alusiones sexuales hasta el gamberrismo que roza lo escatológico, pero lo cierto es que las escenas que incluyen este tono están tratadas de una forma muy inocente, como desde la mirada de un niño, y quizás por ello resulten menos hirientes de lo que la gente se cree. Aún así, las bromas no es que sean de lo más refinado, y el subtexto suele brillar por su ausencia, por lo que al mismo tiempo que son infantiles, también son bastante tontas.


Esto pasa en gran parte del film, lo adulto es dejado a un lado porque un niño grande ha cogido los mandos. No sé si esto es porque el director y los guionistas son así de primeras (en el caso de Bay no me extrañaría…), o si es porque los productores se han concienciado desde el principio hacia que tipo de audiencia querían apuntar. Cualquiera de las dos opciones es lógica, y mientras esto será del agrado de una parte de la audiencia, está claro que habrá otra porción que buscará algo más profundo. El hecho de que la película trate sobre unos robots extraterrestres que se transforman en vehículos ya debería poner sobre aviso a gran parte de su audiencia potencial, pero es normal que siempre haya gente que espera “algo más”.


Transformers 2 es un film con una duración aproximada de dos horas y media, y eso da para mucho. Al contrario que en la primera parte, en la que tras la impactante introducción tardaban casi una hora en presentarnos a los robots, en La Venganza de los Caídos tenemos todo el metal que uno podría desear. Esto es una de sus mayores virtudes y una de sus mayores desventajas. En principio esto no debería suponer ningún punto negativo, ya que las escenas en las que éstos aparecen siempre son como mínimo impresionantes, aunque también van alternando entre la acción y las partes cómicas de personajes como los gemelos o Bumblebee. Pero también es verdad que la sensación de sorpresa y maravilla no es tan fuerte como en la primera parte, y el hecho de que haya cuatro veces el número de máquinas en esta entrega hace que el tiempo dedicado a los humanos esté un poco recortado.





La trama tiene tantos elementos que para alguien fácilmente impresionable por la orgía de acción y efectos que aparecen en la pantalla no sería extraño que se perdiera y viera una mezcla heterogénea sin sentido. Desde el mcguffin nuevo que sustituye a la Chispa Vital, hasta el nuevo villano introducido y nuevos datos sobre la mitología de los transformers; en muchas ocasiones el material que aparece es tratado de forma ligera porque también tiene que caber todo lo demás. Y es que también hay montones de cambios de localización, desde Shangai hasta el Valle de los Reyes en Egipto, pasando por la Universidad de Philladelphia o el centro de París, con fragmentos que pueden recordar a Armaggedon, Pearl Harbour, Indiana Jones, American Pie, Apocalipto, Star Wars, y una miríada de películas más. También queda más patente el saborcillo a historias de “mechas” o robots japoneses, con algunos elementos típicos como las “fusiones” de estas máquinas o el típico villano enorme que ataca una ciudad. El guión está tan cargado, que a veces uno piensa que es un milagro haberlo metido todo ahí, pero como ya he comentado, esto provoca que el peso de ciertas secuencias dejen que desear.


Otra pequeña queja que puedo sacar es como maneja Bay algunas escenas. Son cosas contadas, pero mientras está claro el virtuosismo del director en la acción, hay momentos en los que por ejemplo la intriga y el misterio son dejados un poco de lado. El prólogo con el que comienza la película, aunque espléndidamente realizado, presenta al nuevo villano en todo su esplendor, en lugar de haberlo “escondido” un poco más y haberlo mostrado de una forma más general ya avanzada la película. Otro ejemplo es la escena que transcurre bajo el agua y de la que no puedo hablar mucho. Lo que sucede es determinante en la película, pero sucede tan rápido que el dramatismo se queda en muy poca cosa, aunque audiovisualmente sea uno de los momentos que cortan la respiración.


Porque lo de provocar en el espectador la sensación de que se le olvide tomar aire no lo saben hacer muchos directores tan bien como Michael Bay. Las escenas de acción son tan apabullantes, tan sobrecogedoras, que uno tiene el peligro de quedarse inmerso en la película hasta horas después de haber salido de la sala. También hay un dato curioso, y es que tras pensarlo un poco, es asombroso que esta película sea para niños, ya que los desmembramientos, los destripamientos y las heridas con sangre a borbotones están a la orden del día, sólo que en lugar de ser orgánicos, estamos hablando de seres robóticos. Además, el convertir al buenazo de Optimus Prime en Harry el Sucio no tiene desperdicio… Es como si ya se hubiera cansado de ser Gandhi después de ver de lo que son capaces los obstinados decepticons. Y no va a dejar títere con cabeza… Es una delicia ver a cada uno de estos seres gracias a la maestría de la ILM, que vuelve a superarse a sí misma, al igual que los efectos de sonido. Me extrañaría que no ganara el Oscar a ninguna de estas disciplinas, pero una vez más, la Academia podría sorprendernos dándoselo a Alvin y las Ardillas 2 o algo por el estilo.





Transformers: La Venganza de los Caídos es una película para ser disfrutada en todo su esplendor, y si es con varias personas mejor. Desde las bromas más chocantes a las secuencias más impactantes, la cinta no deja de aportar sorpresas y emoción en el clímax constante de dos horas y media que dura. Michael Bay nos ha puesto en cartelera el blockbuster más espectacular que se ha hecho hasta la fecha, una película que está ideada desde su concepción para divertir y entretener, así como para dejarnos fascinar por las imágenes y sonidos que asaltan nuestros sentidos. Si uno espera ver en el cine algo menos ruidoso y más intelectual, que sepa que esta no es su película, pero lo cierto es que en cuanto a cine veraniego se supone, pocas pueden entretener e impresionar más que ésta.


No os dejéis engañar demasiado por el Pulpímetro, ya que personalemente habría partes con tantos pulpillos que haría que se salieran de la escala, y eso es algo que no puedo decir de la mayoría de las películas que han estrenado este año de momento. Pero como conjunto, con sus virtudes y errores, quizás lo justo sea dejarlo así. Id a verla.




2 comentarios:

alex dijo...

solo quiero decir:.......... JIZZED IN MY PANTS.......

silentlau dijo...

xD
Ou yeah!!! Coincido completamente en la puntuación.
A mi me sobra tanto padre, que de pretender ser graciosos se quedan en un pelín absurdos. Pero lo demás: IMPRESIONANTE.