jueves, julio 23, 2009

REVIEW: ARRÁSTRAME AL INFIERNO




Sí señores, aquí un servidor vuelve a disfrutar de un preestreno de altura, ni más ni menos de la última obra de uno de mis cineastas fetiche: el bueno de Sam Raimi.

¿Pero para qué sirve un preestreno de una película como Arrástrame al Infierno si no puedes disfrutarla con una legión de PulpoManíacos?

Pues pasad, pasad, que me dispongo a compartirla con vosotros…



Creo que nunca me cansaré de decirlo, pero aunque no marque precedentes en este blog, escribiré en voz alta (aunque no me oigáis) que Sam Raimi es uno de los grandes cineastas de los últimos años, acompañado de mis queridos Wachowskis, Guillermo del Toro y Christopher Nolan. De esta generación, hay pocos directores que lleguen a la altura de estos señores en cuanto a talento para contar historias.


Por eso, cuando supe que iba a ver Arrástrame al Infierno nada menos que 10 días antes que el resto de los mortales, me llené de júbilo por la experiencia que me esperaba. Y mira que en el caso que nos ocupa, no se trata de un film de presupuesto astronómico, ni efectos especiales pirotécnicos, elementos que ya reunía la anterior obra de Raimi, una peliculilla llamada Spider-Man 3; la cuestión es que se trata de una historia hecha con mimo y buen gusto por un artesano del espectáculo.


Todos los que sigamos a este habilidoso director, sabemos de sus primeras andaduras con la trilogía, hoy de culto, llamada Evil Dead, que ha parido a uno de los personajes más Pulp del cine a la vez que dar a conocer al actor que lo interpretó, me refiero a Ash y su inigualable alter-ego Bruce Campbell. Y para los más profanos en el asunto, seguro que como mínimo han disfrutado de lo lindo con todas las películas de nuestro amistoso vecino Spider-Man. Pero como ya he dicho antes, Arrástrame al Infierno es diametralmente opuesta en cuanto a estructura a la trilogía del Trepamuros, por lo que si no habéis visto las de Evil Dead, ya estáis remediando ese pecado mortal antes de que se os lleven a rastras al averno…


No por nada, pero es que temáticamente, casi se podría decir que Arrástrame al Infierno es una secuela espiritual de Posesión Infernal, Terroríficamente Muertos y El Ejército de las Tinieblas (los títulos en castellano de cada entrega de Evil Dead). Y no sólo porque intervengan de nuevo terroríficas criaturas del más allá dispuestas a hacer la puñeta a los vivos, si no porque de nuevo el tono oscila entre el terror a la vieja usanza y el humor más negro que se pueda imaginar. Para ponernos en sobreaviso, antes de comenzar la película utilizan el viejo logo de la Universal, aludiendo a qué tipo de película estamos a punto de ver. Por si fuera poco, también prima el protagonista sobre todo lo demás, y los personajes que pululan por el film e intervienen en la historia no son más que comparsas de él, por lo que nos centraremos en su trama y en sus emociones, sin dejar que los secundarios puedan eclipsarle.


Al fin y al cabo, las películas como ésta se ven para divertirnos, y aunque ya digo que hay partes de un humor demencial, lo importante es pasar bastante miedo. Y la película lo consigue por dos motivos que siempre Raimi ha sabido dominar: la poca ortodoxa y efectista realización y el exagerado diseño de sonido. Ya conocemos las extrañas tendencias de colocación de cámara del director tras ver todas sus películas: planos imposibles que traspasan objetos sólidos, zooms hechos por cortes, barridos en secuencia que parecen más propios de dibujos animados… todo esto salpimentado por efectos especiales caseros (o que intentan parecer serlo) del estilo de sombras que se alargan o el típico efecto de maquillaje desagradable. Tiene todos los elementos que uno esperaba ver en una película de terror de hace más de veinte años, antes de que se inventara lo que hoy día se conoce por el aburrido nombre de “thriller psicológico”. Y volviendo al sonido, cómo más se disfruta es en la pantalla grande, ya que la potencia que puede tener en el cine hará saltar a más de uno de su asiento.


También hay que decir, que aunque el compositor Christopher Young me pareció bastante irregular en la tercera parte de Spider-Man, aquí cumple su cometido de sobras, e incluso hace un pequeño cameo. Que por cierto, hablando de cameos, no puedo decir que me alegre de no ver a Bruce Campbell, de hecho, estaba esperando verlo, pero no pudo ser… Habrá que conformarse con la pequeña aparición de Ted Raimi, quien sorprendentemente, esta vez no hace de “caricato”.


En general, Arrástrame al Infierno se trata de una de las mejores películas de terror que se han hecho, y eso es porque es una experiencia cinematográfica inolvidable y maravillosa. Las risas y los gritos provocados por los sustos son tan numerosos cuando se ve esta película que uno no puede evitar sentirse en el cielo, por mucho que Raimi se empeñe en arrastrarte al abismo. Por ello, no puedo contar mucho más sobre este film, ya que lo importante es vivirlo como es debido y dejarse sorprender por los ingredientes que el director nos lanza.


Las situaciones que Raimi va a crear con los elementos que él sabe dominar mejor que nadie son lo más original del título, ya que la trama en sí es bastante sencilla (la película no pasa de la hora y media), lo que no quiere decir que no tenga su miga… De hecho, el final de la película es uno de esos que te dejan… bueno, hasta aquí puedo escribir; lo mejor es que lo descubráis vosotros mismos… Pero no olvidéis llevar a alguien, que siempre es de agradecer un amigo o una pareja de quien reírse cuando pegue con la cabeza en el techo de la sala. Pasar miedo solo no es tan divertido, ¿no creéis?






3 comentarios:

silentlau dijo...

El gatitooooo!!!!!
Qué se puede decir que no hayas dicho ya... Grandísima película, tanto en sentido técnico y artístico como sentimental. Realmente te hace recordar aquellas películas (una de ellas, de hace ya casi 30 años), y a las que incluso se homenajea hasta por pequeñas referencias hacia una cabaña...
Viva Sam!!!

Ceballos dijo...

Ciertamente parece que Raimi se hubiera querido dar un respiro de superproducciones, y haya desenterrado un viejo guión, para darle la oportunidad de deslumbrar con los efectos actuales. Imagino lo que te habrá costado escribir esta review sin contar un sólo spoiler, pero es que verdaderamente esta película merece descubrir cada detalle por uno mismo. Su brutal sencillez la hace indispensable. Disfrutadla.

Riptor dijo...

Te tienes que morder la lengua cuando quieres hablar a otras personas sobre esta película, pero es que el experimentarla desde la ignorancia no tiene precio...